por Dioni Reyes S.
Mi país es el mejor del mundo.Y lo digo porque aquí cualquiera intenta fabricar liderazgos desde una encuesta, una cabina o una estrategia de laboratorio, creyendo que el pueblo es ingenuo y que la política se maneja únicamente desde titulares y plataformas digitales.
Mientras algunos viven entretenidos observando a Jesús Nova, Joseph Cáceres, Vitaly, Pamela y el universo mediático de Alofoke, otros intentan manipular la percepción nacional vendiendo candidaturas prematuras como si fueran productos de supermercado.
Y ahí es donde aparecen las famosas encuestas.
No critico a Gallup ni a ninguna firma, porque todo el que conoce mínimamente la ciencia política sabe que una encuesta no es más que un instrumento diseñado bajo intereses específicos. Nadie invierte millones para medir por amor al arte. Toda encuesta tiene propósito, dirección y beneficiarios.
Lo sospechoso no es quién sale arriba.Lo sospechoso es a quiénes esconden.
Porque cuando se excluyen figuras como Tony Peña, Ulises Rodríguez, Geanilda Vázquez, Ito Bisonó y otros dirigentes que tienen estructura, trabajo político, presencia nacional y conexión real con la gente, entonces queda claro que el objetivo no es medir la realidad, sino construir una narrativa conveniente para determinados sectores de poder.
Eso no es casualidad.Eso es estrategia.
Quieren vender la idea de que solo existen los candidatos que ellos deciden proyectar, intentando apagar el crecimiento de líderes que han construido espacios caminando barrios, ayudando gente y enfrentando problemas reales, no desde oficinas con aire acondicionado ni desde estudios de televisión.
Pero el pueblo dominicano ya aprendió a leer entre líneas.
Aquí sabemos cuándo una encuesta busca medir y cuándo busca manipular. Sabemos cuándo un medio informa y cuándo responde a intereses económicos y políticos. Y también sabemos que en este país hay dirigentes que crecieron sin padrinos mediáticos y terminaron convirtiéndose en fenómenos políticos imposibles de detener.
Esto apenas comienza.
Y algunos deberían entender que la política dominicana no se decide en un escritorio ni en un grupo económico. La decide el pueblo en la calle, donde todavía hay dirigentes que generan respeto, cercanía y lealtad verdadera.
Porque podrán fabricar números, titulares y tendencias momentáneas, pero jamás podrán fabricar liderazgo auténtico.
Y ahí es donde muchos terminarán chocando con la realidad.
