Por: Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten
Cada vez que escucho que, delante de un dominicano, ocurre un hecho donde puede ser parte de la solución y no lo es, se me rompe el alma.
No es posible que sacar un teléfono para grabar una desgracia sea más importante que tender la mano. ¿Qué nos está pasando como país?
Fuimos una nación caracterizada por la solidaridad, la lealtad y la humildad. Un pueblo que ayudaba sin preguntar a quién. Hoy, sin embargo, vemos morir a uno de los nuestros frente a nuestros ojos, sin hacer el más mínimo esfuerzo por evitarlo.
Nos hemos convertido en espectadores de la tragedia. Una población que, con un teléfono en la mano, cree hacer periodismo, mientras las autoridades siguen ausentes cuando el ciudadano clama ayuda.
El pasado viernes, un chofer de un camión recolector de basura de la alcaldía de Santiago fue atacado por una turba de motoconchistas, ante la mirada de ciudadanos y autoridades. Mientras era herido con un arma blanca, muchos decidieron grabar en lugar de intervenir.
Su nombre: David Carlos Abreu Quesada.
Y mientras su vida corría peligro, la indiferencia hablaba más alto que la humanidad.
¿Dónde quedó la conciencia?
¿Dónde la humildad, la lealtad, el respeto por la vida?
No es solo un hecho aislado. Es el reflejo de lo que estamos permitiendo ser.
¿Por qué hemos cambiado tanto?, ¿por qué nos hemos convertido en un monstruo humano?.
